Urano, Neptuno y Loki

28.04.2021

En este artículo dije que los dos planetas después del cinturón de asteroides son llamados gigantes gaseosos, pero es evidente que Saturno no es el último planeta del sistema solar ¿no?

Hoy sabemos que no, pero por mucho tiempo se creyó que era así.

Antes de la invención del telescopio, los humanos ya sabían de la existencia de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Los primeros en registrar - por escrito - sus conocimientos sobre los planetas y relacionar el movimiento de los astros con las matemáticas fueron los astrónomos babilonios, y lo hicieron casi dos siglos antes de Cristo. En ese entonces, la contaminación lumínica no era un problema y los gases de efecto invernadero seguían su curso natural, lo que posibilitaba el estudio de los astros a simple vista, y esos planetas están lo suficientemente cerca - y son lo suficientemente grandes - para que los humanos los hayan observado, y se dieran cuenta de que su movimiento era muy distinto al de las estrellas, los sumerios fueron los primeros en darles nombres, que después fueron traducidos por los babilonios, los griegos, los romanos, y en muchos idiomas (incluido el castellano) los nombres actuales son traducciones de los nombres romanos.

La palabra planeta viene del griego "planetes", que significa vagabundo, viajero o nómada, e indica el movimiento de estos astros, que permitía diferenciarlos de las estrellas en el cielo.

En el siglo II, el astrónomo griego Claudio Ptolomeo, elaboró una teoría para explicar el movimiento de los astros en el sistema solar que sobrevivió 14 siglos. Utilizando órbitas pequeñas para cada planeta, que a su vez se movían en órbitas más grandes alrededor de la Tierra, explicó el movimiento de los planetas en el cielo y los cambios aparentes en su brillo. Aunque la teoría podía explicar estos fenómenos, era incorrecta, y no fue hasta el renacimiento, que fue replanteada por Nicolás Copérnico, quien estableció la teoría heliocéntrica - es decir, con el Sol en el medio.

Pero en el sistema solar de Copérnico seguían habiendo solo 6 planetas, y no fue hasta 1781 - más o menos dos siglos después - que el astrónomo William Herschel, usando un telescopio, descubrió a Urano, aunque al principio lo confundió con un cometa o una estrella, y quería llamarlo "Georgium Sidus", en honor al rey George III - o Jorge III - para quién trabajaba realizando sus observaciones, junto a su hermana Caroline, de quien voy a hablar en un próximo artículo.

Por suerte, dos años después de que Herschel identificara a Urano en el cielo, el astrónomo Johann Elert Bode, se dio cuenta de que lo que Herschel había observado era el 7mo planeta del sistema solar, y propuso llamarlo Urano, como el dios griego del cielo. Así Urano se convirtió en el primer planeta en ser descubierto usando un telescopio, y el primero que sabemos exactamente cuando y como se observó por primera vez, ya que el descubrimiento de los anteriores planetas sucedió antes de que se inventara la escritura.

Este "nuevo" planeta tiene la particularidad de que gira sobre su propio eje con una inclinación de casi 98°, por lo que suele decirse que está dormido, y por lo que sus anillos se representan en forma casi vertical. Además, al igual que Venus, gira alrededor del Sol en dirección contraria al resto de los planetas.

Estudiando la órbita de Urano, los astrónomos de la época se dieron cuenta de que su movimiento no coincidía perfectamente con las predicciones matemáticas que se obtenían utilizando las leyes de la física newtoniana, lo que hizo sospechar a muchos de que quizás la física de Newton estaba incompleta. Hasta que a alguien se le ocurrió que el comportamiento de Urano se explicaría perfectamente si existiera un 8vo planeta, con una masa similar, que todavía no había sido descubierto.

El astrónomo francés Le Verrier y el británico Adams predijeron por separado la posición de ese planeta usando las leyes de la física, y otro astrónomo llamado Galle, fue el primero en observarlo a través de un telescopio, usando estas predicciones, por lo que su descubrimiento se atribuye a estos tres astrónomos. Convirtiendo a Neptuno en el primer planeta en haber sido predicho matemáticamente antes de ser observado en el cielo.

Ambos planetas tienen anillos, al igual que Júpiter y Saturno, aunque ninguno tiene tantos anillos ni estos son tan visibles como los de Saturno. Urano tiene 13 anillos y Neptuno 9, y los de Urano son más fáciles de observar, por lo que es común ver a Saturno y Urano con anillos, en las representaciones más modernas del Sistema Solar, pero rara vez se ven anillos alrededor de Júpiter y Neptuno.

Los nórdicos creían que en las regiones más alejadas de su universo - que consideraban compuesto por 9 reinos - existía Jotunheim, el hogar de los Jotun, o gigantes de hielo. Criaturas crueles, dotadas de una fuerza sobrehumana, que muchas veces eran descritas como "lo opuesto a los dioses", sin embargo, uno de los dioses más conocidos en la actualidad, a pesar de haber nacido entre los Jotun, recibe nombres como el dios de la maldad, de las mentiras, de la mala suerte o del caos, y aunque en la mitología nórdica no lo era, hoy también es conocido como "el hermano de Thor".

Como vimos antes, los 4 planetas más cercanos al Sol son llamados planetas rocosos, mientras que los dos que siguen se conocen como gigantes gaseosos, pero Urano y Neptuno no coinciden con ninguna de esas descripciones, e igual que Loki, son llamados gigantes de hielo, y al igual que los Jotun, se encuentran en la parte más externa del sistema. Tanto Urano como Neptuno y los Jotun, son de color azul, aunque en el caso de los planetas esto se explica por la presencia de metano en su atmósfera.


Podes leer más sobre Urano acá, sobre Neptuno acá, y consultar algunas de las fuentes que consulté para este artículo acá acá.

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