Lise Meitner

31.01.2021

La mayoría de las personas - en la votación que hice en Instagram - escuchó alguna vez que Albert Einstein, se arrepentía de haber "tenido que ver" con la invención de la bomba atómica. Yo me acuerdo que me enteré de eso hace mucho, porque mi hermano lo leyó en algún lado - así me enteré también de todo lo que pasaba en Harry Potter antes de ver las películas - y desde ese entonces quedó en mi cabeza como un dato curioso, aunque nunca supe que tanto tuvo que ver, más allá de haber planteado la Teoría de la Relatividad General y haber escrito la ecuación más famosa de la historia: E=mc^2.

Después saqué de algún lado que lo que Einstein había hecho era escribir una carta al presidente de los Estados Unidos, y que gracias a esa carta se había iniciado el proyecto Manhattan, que resultó en la creación de "Little boy" y "Fat man", las dos bombas que fueron lanzadas sobre Japón. Einstein no participó del proyecto Manhattan, pero la revista Time lo nombró "padre de la bomba atómica" y el físico alemán se arrepintió de haber mandado esa carta durante toda su vida.

La carta que le llegó a Roosevelt, sin embargo, ni siquiera había sido escrita por Einstein, sino por Leó Szilárd, un físico húngaro, que había estado investigando y teorizando la obtención de energía a través de reacciones atómicas en cadena, incluso antes del descubrimiento de la fisión nuclear, y que al momento de enviar la carta, pidió a Einstein que la firme, ya que era un científico reconocido y su firma al pie le agregaba un peso que consideraba necesario para llamar la atención del presidente.

Pero ahí vemos que Szilárd no estaba pensando directamente en la ecuación de Einstein, si bien los descubrimientos que siguieron no se hubieran podido explicar sin la Teoría de la Relatividad, lo que preocupaba a Szilárd era la energía que podía resultar de una reacción en cadena, basándose en que para ese entonces se había observado que al bombardear átomos de litio con protones, el litio se dividía en partículas alfa, liberando energía. Además se había descubierto el neutrón, y científicos - como Otto Hahn - bombardeaban neutrones sobre isótopos de elementos para formar isótopos o elementos más pesados - formando isótopos radiactivos.

La pieza que le faltaba a Szilárd era la fisión nuclear - de lo que hablé en este artículo - que todavía no se había descubierto, y que llegó de la mano de Lise Meitner, una científica judía que había tenido que escapar de Alemania unos años después de que Hitler llegara al poder, y que tiene mucho más que ver en todo el asunto que Albert Einstein.

Lise nació en Viena, tuvo suerte, y pudo estudiar física en la universidad, obtuvo su doctorado en Viena y después se mudó a Berlín, donde se dedicó a estudiar la radiactividad. Una vez allá, pidió permiso a Max Planck para asistir a sus clases - Planck creía que las mujeres no pertenecían en las aulas, pero hacía excepciones con aquellas que presenten un "talento extraordinario" - y otra vez, tuvo suerte. En Berlín, le permitieron trabajar en un laboratorio junto a Otto Hahn - más o menos - pero como el laboratorio no podía contratar mujeres, Lise tuvo que trabajar durante ese tiempo en un sótano antiguo, y como ni siquiera tenía permitido usar el baño del laboratorio, debía cruzar hasta un restaurante que quedaba en la vereda de enfrente.

Incluso con todas esas trabas, Lise publicó muchos trabajos de la mano de Hahn. Él era químico, y realizaba los experimentos en su laboratorio - arriba de Lise - y ella, como era física y matemática, se encargaba de los desarrollos teóricos que explicaran los experimentos. A pesar del trabajo que realizaba, no recibía ningún pago, así que la mantenía su familia, y vivía en una residencia de mujeres - que tampoco contaba con un cuarto de baño.

Después de años de trabajo sin un sueldo, consiguió que le permitieran abrir el laboratorio Meitner, donde perfeccionó las técnicas de preparación de muestras de Hahn y siguió investigando el uranio, y continuó trabajando con Otto Hahn cuando este volvió de la Primera Guerra Mundial.

En 1919 se convirtió en la primera mujer en obtener la plaza de profesora de universidad, y ese mismo año, la Asociación de Química Alemana decidió entregar la medalla Emil Fischer a Otto Hahn, y se le ofreció a Lise, una copia de la medalla, pero sin reconocimiento explícito de su contribución. Lise no se presentó en la ceremonia para recibir su copia.

Cuando Lise huyó de Alemania, por la llegada de los Nazis al poder, Otto contrató a un asistente para que la reemplazara, pero siguieron trabajando en conjunto mediante el intercambio de cartas entre ambos laboratorios - Lise se había ido a un laboratorio en Suecia, donde tampoco reconocían su trabajo, tenía el sueldo más bajo del instituto y no tenía permitido tener estudiantes.

En 1902, Otto y su asistente - Strassmann - realizaron un experimento que Lise interpretó como la separación del uranio en dos núcleos menos pesados. Hahn y Strassman desconocían las causas de este fenómeno, pero publicaron sus resultados, sin nombrar a Lise - justificándose diciendo que ella era judía y ellos trabajaban en Alemania. Más tarde, Lise y su sobrino - Otto Robert Frisch - fueron los primeros en articular y justificar la fisión nuclear - a través de la ley de incremento de masa de Einstein. Esta era la pieza del rompecabezas que le estaba faltando a Szilárd, y fue a partir de este desarrollo teórico que pudo formular los experimentos para lograr la reacción en cadena que había formulado hace rato en su cabeza.

Fue entonces que Szilárd se dió cuenta de que este descubrimiento podría ser usado para la creación de armas de destrucción masiva, y decidió escribirle una carta al presidente Roosevelt, advirtiendo sobre la posible creación de estas bombas, y sugiriendo que EEUU debía desarrollarlas antes que Alemania, si querían ganar la guerra. Como ya sabemos, antes de enviar la carta al presidente, Szilárd acudió a Einstein, y lo convenció de firmarla.

En 1942 se invitó a Lise a formar parte del proyecto Manhattan, para el que se convocó a muchos científicos, con el objetivo de crear la bomba atómica y terminar con el regimen Nazi. La única científica que se negó a participar del proyecto, fue Lise Meitner.

A finales de 1944, se le concedió el premio Nobel de química a Otto Hahn, y si bien en 1939, Lise había sido nominada junto con Hahn, ella no recibió el reconocimiento. Durante ese tiempo, Hahn era prisionero de los Ingleses, quienes querían información sobre los intentos fallidos de los Nazis en crear una bomba atómica, y obligaron a Hahn a escribir una carta diciendo que no podría asistir a la ceremonia.

A pesar de no recibir el Nobel, Lise recibió muchos otros reconocimientos en los años que siguieron, y en 1982, se convirtió en la única mujer en tener un elemento de la tabla periódica con su nombre: el Meitnerio.


Podes leer con más detalles la historia de Lise acá, o escucharla en este podcast, y podés consultar otras fuentes para este artículo acá, acá y acá.

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