La hipótesis de los Álvarez

21.01.2021

Hoy en día no es ninguna novedad que los dinosaurios - al menos la mayoría - se extinguieron después de que un meteorito cayera en la Tierra y destruyera casi toda forma de vida a su paso - porque los dinosaurios no eran los únicos que se estaban muriendo, aunque si son los más famosos. Es gracias a ese descubrimiento, que una a de las primeras ideas que a todos se nos viene a la cabeza cuando pensamos en una gran extinción, sea el impacto de un meteorito, y es por eso que cada año salen un par de noticias alrededor del mundo sobre asteroides que según la NASA, pueden significar el fin de la humanidad. Todos los años la noticia es más o menos la misma y por supuesto, todos los años es igual de falsa.

Si te interesa ver lo que sabe la NASA sobre los asteroides que salen cada tanto en las noticias podés verlo acá.

La historia de este descubrimiento comienza en 1977, cuando el geólogo Walter Álvarez estaba juntando muestras de piedra caliza en Italia, para realizar estudios de Paleomagnetismo - o sea, estudiar la variación del campo magnético de la Tierra en rocas y sedimentos - y se dio cuenta de un patrón curioso, en las capas de piedra correspondientes al final del Período Cretácico - cuando todavía había dinosaurios - y principios del Periodo Paleógeno. Walter se dio cuenta de que los dos períodos estaban bien delimitados por una capa intermedia de arcilla roja.

Walter Álvarez era hijo de Luís Álvarez, quien había ganado el Nobel de física unos años antes - en 1968 - por su contribución a la física de partículas, pero eso era solo una parte de su carrera. También había inventado 3 tipos distintos de radares, y fue uno de los científicos que trabajó junto al ejército de Estados Unidos en las bombas nucleares que lanzaron en Japón, siendo él el responsable de diseñar el detonador de "Fat Man", la bomba que se hizo explotar sobre Nagasaki. Entre otros de sus trabajos, más amigables y útiles para la humanidad que el detonador de una bomba, es conocido por utilizar rayos X para analizar la estructura interna de las pirámides en Egipto, y descubrir de esa forma cámaras ocultas. Es lógico entonces que a Walter le haya parecido buena idea llevarle muestras de las piedras a su viejo, capaz se le ocurría algo ¿no?

Algo que no mencioné hasta ahora es que ya se sabía en ese entonces que en ese período había ocurrido una extinción masiva en la Tierra, se lo conocía como "the Great Dying" - algo así como "la gran muerte", aunque el "-ing" al final me hace ruido. Luís pensó que podía ser útil saber cuánto tiempo pasó desde la gran extinción en el Cretácico, hasta que empezaron a prosperar especies en el Paleógeno, y para eso, envió las muestras a dos químicos - Frank Asaro y Helen Michel - que habían desarrollado el métodos de Análisis por activación Neutrónica, que permitía medir de forma muy precisa, la presencia de elementos en pequeñas cantidades, y pensó que de esa forma podían averiguar cuánto tiempo tardó en formarse la capa de arcilla roja.

Los resultados del análisis de Frank y Helen, sorprendieron a todos, al mostrar que la capa de arcilla roja, tenía 600 veces más iridio de lo esperado. El iridio es un metal de color gris, que no es común en la superficie de la Tierra, pero si es muy común en asteroides, y así se concluyó que eso fue lo que mató a los dinosaurios.

Bueno, no. Después de ese descubrimiento, se siguió encontrando esa capa de arcilla roja en piedras procedentes del mismo período histórico, alrededor de todo el mundo, lo que apoyaba a la hipótesis de que un asteroide pudo haber causado la extinción masiva que comúnmente llamamos la extinción de los dinosaurios, y midiendo la cantidad de material presente sobre las capas de la Tierra, se estimó que el asteroide debía tener entre 10 y 15 kilómetros de diámetro.

En 1980, los Álvarez, junto con Asaro y Michel, publicaron un paper con el nombre de "Extraterrestrial Cause for the Cretaceous-Tertiary Extinction" o "Causa extraterrestre para la extinción Cretácico-Terciaria" , el cual recibió muchas críticas de científicos que estaban convencidos de que la extinción masiva del Cretácico había sido causada por una fuerte actividad volcánica, basándose en evidencia de fuerte actividad volcánica en India, durante ese mismo período.

La evidencia final, que demostró que la hipótesis de los Álvarez era correcta, llegó 10 años después, cuando se descubrió el cráter de Chicxulub, en la península de Yucatán, en México. Un cráter de 180 km de diámetro y 20 km de profundidad que silenció a todos los escépticos que hasta entonces se preguntaban "¿Si un asteroide mató a los dinosaurios, dónde está el cráter?".

Hoy en día sabemos además que la Tierra estaba en medio de un periodo de cambio climático, que podía haber estado complicando la vida de los seres vivos en el planeta, pero fue el impacto del asteroide en México el responsable de la extinción masiva de especies. Además, un estudio publicado el año pasado (2020) concluyó que la actividad volcánica, no sólo no fue responsable de la extinción, sino que pudo haber ayudado a la recuperación del planeta tras el impacto, ya que los gases de efecto invernadero liberados por los volcanes habrían ayudado a acortar el largo invierno provocado por los polvos y las cenizas que se levantaron a la atmósfera tras el impacto del asteroide.


Podes consultar algunas fuentes de este artículo acáacá, acá y acá.
De paso vuelvo a recomendar el mejor podcast de dinosaurios, que está a punto de sacar su tercer temporada.

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